Eventos deportivos en la CDMX: de la nostalgia al negocio

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Fotografía: Luis Jorge Arnau

La ciudad de México es catalogada como una de las mejores ciudades del mundo, derivado de la variedad de entretenimiento ofrecido así como de un sinfín de adjetivos entre gente, ambiente y comida. Al día de hoy, es probable que el orgullo de ser mexicano y además residente de la Ciudad de México haya crecido de manera exponencial a consecuencia del sismo del 19 de septiembre del 2017.

Hoy en día, la Ciudad de México se cataloga como la segunda más poblada del país con 8.8 millones de habitantes, es decir 104 veces el Estadio Azteca, pero esa cifra, que aumenta a más de 20 millones si tomamos en cuenta el área metropolitana, puede quedarse como un referente más si no le damos un enfoque completamente socio-económico. La CDMX sufrió, tras los desastres naturales ocurridos, un gran impacto económico el cual se ve reflejado en el estimado del PIB, según la CEPAL, el cual es de 2.2% especialmente por el incremento de costos y externalidades negativas para varios sectores de la actividad económica.

Pero, ¿dónde entra el enfoque deportivo aquí? Es fácil, la relación principal radica en el sentimentalismo, un sentimentalismo que no radica en el deportista sino en el consumidor el cual ha ido convirtiéndose en un sustento primordial para el negocio. Es el aficionado el que mantiene una relación directa, ya sea por la simple necesidad de divertimento o la básica identificación con valores y logros.

Los eventos deportivos

Durante el primer semestre del año tuvimos una categoría de eventos deportivo interesantes: NBA, LFA profesional de México, Liga Mexicana de Beisbol, y uno muy particular fue el Mexico Championship que logró reunir a personalidades del golf en donde el premio principal fue de $9.75 millones de dólares. El impacto económico de este último evento tuvo un alcance promedio de $7.1 millones de dólares derivado del turismo nacional y extranjero.

Sin embargo, es el segundo semestre del año en donde se concentró la mayor y más relevante cartelera deportiva, teniendo el Campeonato Mundial de Tiro con Arco, la Fórmula 1 y la NFL. Estos tres eventos marcaron un después significativo. El primero porque logró revivir el espíritu deportivo y anímico, aunque no tuvo los reflectores necesarios.

Por otro lado, la Fórmula 1 en México sigue consagrándose como el mejor espectáculo en esa categoría; la familiaridad de tener un público de un sector con bastante poder adquisitivo logra que el impacto y derrama económica sean bastante sustanciales; para la edición de este año se logró $48 millones de dólares derivado de 1.5 millones de asistentes (considerando que el evento se celebró en conjunto con las celebridades del Día de Muertos, las cifras incluyen todo el fin de semana).

La NFL probablemente se llevó el estandarte como evento deportivo en la Ciudad de México, la derrama económica estimada es de entre $45 y $78 millones de dólares. La cifra involucra no solo el partido como tal sino el turismo generado y lo que involucró los 40,000 asistentes al Fan Fest en el Zócalo.

Deporte-nostalgia-orgullo

La nostalgia puede aparecer de acuerdo a muchos hechos, sentimientos, emociones que afloraron y que pueden ir desde nuestro contacto con personas, como del entorno de donde hemos vivido, nacido, desenvuelto, amistades, lugares que hemos conocido, en fin todo aquello que de alguna forma ha incidido en nuestra vida y nos han dejado huellas que muchas veces afloran y dan paso a las emociones.

El deporte se ha convertido en una herramienta interesante para medir los efectos de las emociones; el terremoto del 19 de septiembre dejó vulnerables dichas emociones, en donde no solo la nostalgia salió a relucir sino el sentimiento de orgullo, el sentirse más mexicanos que otro día. Los eventos deportivos ocurridos después de esa fecha consagraron una feraz relación con lo que somos y lo que queremos; lo curioso es que tanto en F1 como en NFL, al ser eventos con un origen internacional, fuimos capaces de demostrar que seguimos de pie, que no olvidamos y que recordamos y valoramos todo. Es ese sentimiento, esa lógica que originó que la F1 lograra tener un crecimiento del 23% en comparación con su evento antecesor mientras que la NFL se estima tenga un crecimiento mínimo del 10%.

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Es complicado medir con exactitud la nostalgia influenciada en los eventos deportivos, pero, dado los números, hablamos de un interés mediático por estar presentes, por generar espectáculo, por olvidar un rato y simplemente divertirnos y por aplaudir cada que alguien en el extranjero homenajea al mexicano como persona de calidad moral.

El 2017 la Ciudad de México cerró con una imagen más allá del término deportivo. Es decir, no solo logró consolidarse como un anfitrión excepcional sino logró acaparar miradas internacionales, en donde el fervor como consumidor hacia los deportes es demostrado. Y nada como volver a leer en palabras de Tom Brady: “Fue grandioso estar aquí, en un país diferente”.

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