El legado económico en las sedes de los Juegos Olímpicos

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Más allá de las medallas, himnos y récords, existe mucho más detrás de cada edición de los Juegos Olímpicos. Antes del encendido del pebetero, hay un sin fin de inseguridades para los anfitriones de la máxima justa deportiva. Claro ejemplo de lo anterior son las inversiones publicas y privadas para financiar las locaciones y problemas sociales. Sin embargo, muchas veces, lo más preocupante es el legado que deja cada uno de estos eventos. Es bastante común que después de albergar los JJOO, el país anfitrión padezca una gran deuda pública.

Ana Paola Gutiérrez

Montreal 1976

En 1976, el Mundo se deslumbró con la actuación de la gimnasta Nadia Comaneci. Para la población canadiense, la euforia por la rumana y los deportes de élite duró poco. El comité organizador invirtió ocho veces más de lo planeado. Debido a estas decisiones, la deuda se convirtió en problema de los habitantes, ya que tuvieron que pagarla por 30 años. Fue tanta la desorganización, que ya estando el fuego consumido, aún faltaba la terminación de los trabajos de construcción en algunos hoteles y del estadio principal.

Atenas 2004

Después de que Atenas fuera vencida por Atlanta para ser sede en 1996 (centenario de los Juegos Olímpicos de la era moderna), en 2004 el fuego olímpico regresó a su lugar de origen. El Mundo se deleitó con el encendido del pebetero en manos de Cathy Freeman. Aunque días antes de la inauguración, el Estadio Spyros Lous fue concluido sobre la hora. El recuerdo que tienen los habitantes helénicos son más de molestia que de nostalgia o espíritu deportivo.

En una inversión de 18 mil 200 millones de dólares, el legado deportivo y beneficio a la población ateniense fue mínimo. En cambio, el evento arrojó deudas públicas y problemas sociales, además de instalaciones abandonadas. El déficit presupuestario pasó del 3.7%  a 7.5% del PIB en un año. La deuda pasó de 182 mil millones de euros a 201 mil millones de euros. Además, la cúpula del Estadio Olímpico costó al rededor de 130 millones de euros; actualmente, el recinto se utiliza únicamente para los juegos de local del AEK. Las instalaciones de la alberca, velódromo y tenis se usan parcialmente para entrenamientos. Otras sedes no tuvieron la misma suerte y fueron completamente abandonas.



Rio 2016

Brasil inició su camino de anfitrión de las grandes competencias deportivas con los Juegos Panamericanos 2007. El país sudamericano continuó con la Copa Confederaciones 2013 y el momento más importante para los sudamericanos se dio en el Mundial 2014. Lo que parecería ser la capital del mundo deportivo se derrumbó poco antes de concluir. La fiebre amazónica terminó con los Juegos Olímpicos de Rio 2016 y por poco, también con la ciudad.

El país colapsó en consecuencia de una década de malas decisiones, esto se vio reflejado en la sociedad carioca con huelgas y protestas en Rio . Incluso, los Juegos Paralímpicos estuvieron a punto de no realizarse debido a que el presupuesto se agotó. En 2016 se calculó que el déficit del presupuesto alcanzó los 5 mil 500 millones de dólares. Además, el estado terminó debiendo 21 mil millones de dólares al gobierno federal de la nación y 10 mil millones de dólares a la banca pública y prestamistas extranjeros.

Un caso excepcional – Los Ángeles 1984

Por decirlo de alguna manera, la excepción a la regla fueron los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984. En plena Guerra Fría y boicot soviético, los estadounidenses mostraron al Mundo que ser anfitriones de unos JJOO si es una buena inversión. En la organización de la justa olímpica, se mantuvieron alejados de las inversiones públicas, únicamente financiados por empresas privadas. El resultado fue una ganancia de 300 millones de dólares.

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