Opinión: “El puto grito en el estadio”

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“No es una expresión homofóbica, se ha vuelto parte de las costumbres del futbol mexicano, hay problemas más importantes en el futbol, solo les molesta por las multas a la federación, ya es imposible quitarlo, seguro a ti te molesta el grito por puto”.

Alguien que todos conocemos.

Estas frases se han vuelto escudo y espada para debatir de millones de mexicanos, sean seguidores del futbol o no.

En un inicio (recuerdo especialmente su punto de mayor popularidad en el Mundial de Brasil 2014) yo era de los que minimizaban la situación, con el tradicional argumento de “no es homofóbico”. Aquí cabe la frase popular de “es de sabios cambiar de opinión”, pero no me considero a mí mismo tan “sabio”, sin embargo sí reconozco que he cometido miles de errores en mi vida y, gracias a ellos, he podido aprender, reflexionar y tomar decisiones (o pensamientos) más claros sobre más de una situación.

No se trata de argumentar si el grito de “¡Puto!” cuando el portero rival despeja es una expresión homofóbica o no (o de convencer o no a FIFA de esto), pero lo que sí es innegable es que trata de una falta de respeto que, escondida en el anonimato de las masas, hemos menospreciado, dejado ser y, muchas veces, formado parte.

Vivimos en un país con muchos problemas, donde la corrupción, la pobreza, la inseguridad y la falta de educación acaparan las portadas de los periódicos día a día. Lo último que necesitamos es que una alegría y gozo como el futbol se vuelva parte de estas problemáticas.

  • Argumentamos que uno de los mayores problemas en México es la falta de oportunidades en cuanto a educación, pero somos los primeros en insultar abiertamente.
  • Nos quejamos de la corrupción en nuestros políticos, pero somos los primeros en ignorar las normas o recomendaciones de los encargados del deporte.
  • Sufrimos de abusos de autoridad de instituciones como la policía, pero somos los primeros en menospreciar a la autoridad futbolística.
  • Nos preocupamos por el futuro que le depara al país, pero en el estadio no hay problema si los niños de cinco años insultan.

No se trata de multas a las Federación Mexicana de Futbol (que ya han sucedido y seguirán) o de vetos al Estadio Azteca (que llegarán), se trata del país que queremos para nosotros mismos.

Son reflejos uno del otro. El futbol con nuestro país, si queremos mejorar uno, debemos mejorar otro. El cambio (de cualquiera de los dos) no puede hacerse de la noche a la mañana y no tenemos el control (la mayoría de nosotros) sobre grandes grupos pero tenemos la herramienta más poderosa: nuestras propias decisiones, así se hacen los cambios, una pequeña acción a la vez.

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