El periodismo deportivo en México es perfecto

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Nota especial

¡Felicidades, México! Nuestro periodismo deportivo, después de años de chocar contra la pared, es ahora un ejemplo de cómo debe ejercerse la profesión.

Atrás quedaron los días en los que la especulación y los rumores llenaban las portadas de los diarios, ya sean impresos o digitales. Afortunadamente ya todo se confirma, con las tres fuentes como dictan los cánones, y no se publica hasta tener el punto de vista de las partes involucradas.

Por fin hemos dejado atrás las notas basadas en un tiempo verbal condicional que nos vendían como el jugador/técnico/equipo “habría”, “llegaría o “daría”; alabados sean los hechos. Esto se ve reflejado en el interés prioritario que se le da al contenido y ya no centrarnos únicamente en lectores, clicks o miles de espectadores como se hacía antes.

Es justo el contenido donde el salto cualitativo ha sido maravilloso, con programas centrados en la información o el análisis, donde sus presentadores son capaces de desglosar el parado táctico de un equipo o los movimientos para desmarcarse de sus rivales, independientemente del deporte abordado en cada show o columna. ¿Se acuerdan de lo absurdo que sonaban los gritos circenses para “crear polémica”? Además, ahora todos los exjugadores y técnicos estudian antes de una transmisión; ¡tiempos aquellos cuando algunos llegaban en blanco sin conocer siquiera el nombre del estadio!

¡Qué bueno que ya no usamos a las mujeres como objetos sexuales para levantar el rating de los distintos shows! Hay que reconocer a los directivos y productores por su gran decisión ética en la que al buscar mujeres para sus equipos de trabajo optaron por dejar atrás la práctica de hacer casting únicamente enfocados en quién se ve mejor a cuadro y en vez de ello ya se centran en conocimiento, preparación y capacidad de comunicación, independientemente de si vienen de escuelas de periodismo, Nuestra Belleza México, chicas que trabajaron desde la base de sus redacciones o canales del clima.

Caso similar con el contenido que ahora llena las páginas, donde hoy en día sí se centran en el deporte. ¿Recuerdan cuando el seguimiento era a “lo que hizo en sus vacaciones”, “lo captamos bebiendo una cerveza”, “su novia lo dejó”, o peor aún “su hija ya es ‘cancha reglamentaria'”? Menos mal que esos días quedaron atrás.

También hay que agradecer la labor de las redes sociales en esta transformación, donde ahora se nos obliga a estar informados -o al menos a “googlear”- y a hacer un análisis antes de despotricar o asegurar con fe ciega que un acontecimiento sucedió de una manera sin estar presentes y con el fundamento indiscutible de “es obvio”.

Es claro que esta evolución viene de la mano con el gran momento del periodismo tradicional en México -así como en muchas otras partes del mundo-, ya informado, con buena investigación, seguro para los que ejercen dicha profesión y libre de bots.

¡Todo un éxito el periodismo deportivo!

(Lo único que sí extraño en tiempos de antaño eran las notas publicadas el día de los Santos Inocentes, increíble que muchos las tomaran como algo serio.)

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